El secreto de la miel para su conservación

La miel es el alimento favorito de los amantes del dulce por tener un sabor tan agradable sin perder sus propiedades saludables. Según un estudio de la Universidad de Lund, dirigido por Tobias Olofsson, la miel contiene numerosas bacterias del ácido láctico, característica que la convierte en el mejor antibiótico natural del mercado.

La miel se produce mediante la unión de sustancias que las abejas transportan y se recolectan cuando alcanza el nivel de humedad deseado por el apicultor. Si bien es cierto que existen distintos tipos de miel, todas deben conservarse en un recipientes cerrados o mieleras que mantengan la miel libre de contaminación e insectos.

Para que nuestra miel dure el mayor tiempo posible en buen estado, se deben seguir ciertos pasos de acuerdo al tipo de miel que se quiere conservar.

  1. Mieles líquidas

Al ser líquido, suele soportar temperaturas más altas. Lo ideal para mantenerlo en ese estado y evitar su cristalización es almacenarla a unos 25 grados centígrados. Se recomienda que el consumo se realice en un plazo no mayor a seis meses, aunque su estado seguiría siendo bueno pasado ese tiempo, pues sus propiedades antibióticas hacen de este un alimento muy estable.

Para mantener sus propiedades beneficiosas para la salud debe encontrarse alejada de la humedad y la radiación ultravioleta. Se recomienda su almacenamiento en un armario que evite el ingreso de cualquier tipo de luz.

Como mencionamos arriba, es un producto que resiste el tiempo por sí solo, pero si se decide conservar en una congeladora, perderá muchas de sus virtudes como vitaminas y enzimas.

  1. Mieles sólidas

La miel en este estado no soporta una temperatura mayor a los 20 grados centígrados, corriendo el riesgo de volverse líquida si lo supera.

Se puede conservar en una bodega junto a los vinos siempre y cuando la humedad tenga un nivel bajo y la mielera se encuentre perfectamente sellada. Es recomendable su consumo en un periodo de dos años.

  1. Ventajas de consumir miel de manera periódica
  • Debido a su composición, en gran mayoría de azúcar, sirve como reemplazo a los edulcorantes químicos.
  • Acelera el metabolismo y estimula el sistema digestivo.
  • Es un hidratante muy efectivo, siendo útil para aplicar en zonas resecas del cuerpo o cabello.
  • Contiene altos niveles de proteínas, aminoácidos y enzimas.
  • Sirve como tratamiento antiséptico.
  • La miel estimula la producción de glucógeno en el hígado, manteniéndolo allí cuando el cuerpo lo requiera. Esta reserva beneficia el funcionamiento normal del cerebro.
  • El azúcar de la miel produce insulina que permite la creación de melatonina, hormona encargada de la regulación del sueño. Consumir miel de noche puede ayudarnos a conciliar el sueño más rápido.
  • Sus altos niveles de calcio mejoran la función cerebral al estimular las neuronas.

 

 

 

 

 

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