¿Qué es la caza sostenible?

La caza sostenible ha sido un tema ampliamente debatido y sobre el cual no se ha fijado una posición en acuerdo. Una de las razones se debe al uso de la palabra sostenible de manera superficial, para dar una falsa impresión; cuando la realidad es que la sostenibilidad no cuenta con el apoyo necesario. Sin embargo, sí existen muchas iniciativas positivas con propuestas interesantes, las cuales analizaremos en este post.

Definición de caza sostenible

Se define como caza sostenible aquel ejercicio o práctica que no afecta a las poblaciones tanto cinegéticas como no cinegéticas; ni tampoco al hábitat en general donde se encuentren las especies. En España existe de forma muy afianzada la tradición cinegética; de hecho, se estima que más de 1 millón de sus ciudadanos cuentan con una licencia para la práctica de caza.

Se ha dispuesto de un territorio con más de 32 millones de hectáreas; las cuales cuentan con al menos 30.000 espacios cinegéticos, tanto públicos como privados. Estos espacios se reparten a lo largo de las 17 Comunidades Autónomas de España.

Se caracterizan por tener una extensa variedad de fauna cinegética, así como una variedad de paisajes únicos. La vegetación es muy variada y rica al igual que la fauna, esto ha logrado que España sea uno de los países del mundo con más biodiversidad.

Sin embargo, estos mismos espacios se han visto en peligro por la caza desproporcionada; la cual pone en riesgo la cría y la reproducción de diversas especies de la cadena trófica; las cuales mantienen a un número importante de otras especies. Debido a ello, es necesario impulsar la caza sostenible y garantizar que el equilibrio natural de estos espacios pueda ser conservado.

¿Se puede lograr la caza sostenible?

Para muchos investigadores y la población en general, es posible lograr llevar a cabo la caza sostenible. Por ejemplo, para José, de Escopetasdebalines.com, la caza debe ser sostenible y debe tener la finalidad de controlar la población invasora”. Han existido diversas iniciativas que involucran a los propietarios de terrenos cinegéticos y a los usuarios que asisten a dichos espacios.

Las propuestas incluso persiguen alcanzar más allá de los espacios cinegéticos; la ideal es concientizar a la población en general. Por ejemplo, considerar la deforestación, la explotación agrícola y algunas actividades de ocio que están afectando la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas.

Se puede lograr la caza sostenible si quienes tienen los títulos de los espacios cinegéticos, se esfuerzan en promoverla. Para ello se requiere de una gestión técnica que sea ética y responsable y, sobre todo, que tenga capacidad organizativa de dichos espacios. Por otra parte, también se requiere la colaboración de todos aquellos quienes participan en esta actividad.

Acciones que deben ponerse en marcha

Lo primero que debe comprenderse, es que la caza sostenible es semejante a utilizar un recurso natural renovable; es decir, no se debe deteriorar de manera que se agote. Tampoco se deben destruir los ecosistemas naturales que permiten y garantizan la existencia de las especies cinegéticas y no cinegéticas.

En este sentido, el Consejo de Europa ha expresado en la “Carta Europea sobre Caza y Biodiversidad”, que la caza sostenible implica el uso de las especies de caza silvestres, sin que esto ocasione la reducción de la biodiversidad biológica; e incluso afecte su restauración.

Se puede decir que estas iniciativas benefician a las generaciones actuales y a las futuras. También garantiza que se mantengan las actividades económicas, sociales e incluso culturales. Se debe cazar solo una parte de las especies cinegéticas o su excedente; así se podrá garantizar que la población se mantenga intacta en el tiempo.

Pero la caza sostenible abarca otros aspectos; las iniciativas propuestas también hacen ver la importancia de considerar el mantenimiento de las especies cinegéticas. Es decir, definir parámetros para garantizar que se puedan mantener sanas por si solas; siempre conservando su instinto silvestre sin la manipulación del hombre.

Por ejemplo, esto aplica a la alimentación, la cual no debe ser artificial porque rompería el equilibrio. Tampoco se debe influir en la supervivencia y defensa de las especies. Si esto no se cumpliera, pudieran verse afectadas las especies, sus genes, su regeneración y los ecosistemas en general.

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